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Sobre nosotros

ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

Desde los primeros pasos entre los viñedos de San Esteban de Gormaz, nuestra historia ha estado guiada por la luna, la tierra y el esfuerzo de una familia que ha hecho del vino su forma de vida. En Bodega Lunas de Castromoro elaboramos cada botella con el mismo respeto con el que se trabajaban las cepas hace generaciones, combinando el conocimiento heredado de la tradición con la sensibilidad de una enología moderna y cuidada. Nuestras vides centenarias crecen en tierras sorianas bañadas por el rio Duero, donde un clima extremo y unos suelos de origen calcáreo nos proporcionan uvas que expresan con sinceridad el alma de nuestra tierra. Cada vendimia es un acto de fe y de esperanza: recogemos el fruto de un año entero de trabajo y lo transformamos lentamente en vino, dejando que el tiempo y el silencio de la bodega hagan su parte. No corremos, no forzamos, no buscamos atajos; dejamos que la naturaleza marque su propio ritmo, porque creemos que el buen vino necesita calma, igual que las personas que lo disfrutan. Así nacen nuestros vinos, con cuerpo y alma, con la fuerza del sol de Castilla y la frescura de las noches de luna que dan nombre a nuestra bodega. En cada copa hay una historia, un paisaje y una emoción: el testimonio de una tradición viva que continúa mirando al futuro sin olvidar sus raíces

SENTIR, PENSAR, ACTUAR

Todo comenzó con un sueño: recuperar la tradición vitivinícola soriana y crear vinos que hablen del paisaje, del esfuerzo y del tiempo.

En los alrededores de San Esteban de Gormaz cultivamos majuelos centenarios de las variedades Tinta del País y Albillo Mayor. Estas viñas viejas junto a los suelos de origen calcáreo van a expresar a través de sus uvas el paisaje vitícola soriano.

Comenzamos a cultivar las viñas viejas heredadas aplicando técnicas ecológicas, biodinámicas y regenerativas, única forma de alcanzar la expresión más pura de nuestro terruño.

Estos viñedos centenarios requieren un trabajo manual con mucho mimo y así lo realizamos la familia, de manera que por una misma cepa pasamos mas de diez veces al año..

Con este cuidado de nuestros majuelos garantizamos la supervivencia de las cepas centenarias que la generación venidera nos ha prestado. Además contribuimos a la formación de paisajes mosaico que tan necesarios son actualmente por su resiliencia frente al nuevo marco climático.

Viticultura regenerativa 100 %, tanto las cepas como los suelos son trabajados garantizando la conservación y aumento de la biodiversidad del ecosistema del que formamos parte.

Todos realizamos una función esencial sobre el viñedo, tan importante somos cualquiera de nosotros trabajando en la viña como la bacteria mas pequeña que se encuentra en profundidad en los suelos.

Nuestra bodega se encuentra en Pedraja de San Esteban donde elaboramos los vinos en recipientes de barro, madera y hormigón. Un espacio donde tradición y modernidad se encuentran para expresar así el alma de esta tierra.

En la bodega acompañamos a las uvas en su transformación a vino controlando la gestión del oxígeno, las temperaturas y manteniendo un elevado nivel de higiene.